Marzo, 2003 EDICION DEDICADA Al PATRIOTISMO Y AL AMOR A NUESTRA TIERRA |
Saludos a todos nuestros fieles lectores. Aquí estoy como dicen, "contra viento y marea" porque debido al trabajo, estrenando computadora y los nuevos programas notaran que la gramática y la ortografía no será la mejor. Así que me hago responsable de los errores y horrores de imprenta que verán en esta edición.
Sin embargo, de la misma manera, Los escritores de la EPE seguimos con la misma dedicación de brindarles a ustedes parte de nuestra cultura, de nuestros pensamientos y de nuestro diario vivir a las personas que al igual que nosotros, vivimos fuera de la patria. Esta edición esta dedicada al amor a nuestra isla y como verán ese amor aun en la distancia no muere, se hace grande y nos hace ser como somos. Que Dios bendiga a nuestra isla Santa y a nuestra gente buena.
Dennis Estrada Editor y de Mayaguez |
NUESTROS DISTINGUIDOS ESCRITORES PARA ESTA EDICION
María T. Matthews César A. Quiñones Santos Penny Banks El Poeta del Puente Dwight Colon Aballarde Miguelo SONIA ALDAMA MUÑOZ Dennis Estrada
|
Altar de la Iglesia San Juan Bautista de Maricao durante la Fiestas del Acabe del cafe, Feb 2003 |

El mensaje de Agueybaná ABALLARDE
Una noche de luna llena se encontraba un puertorriqueño en la cima del Yunque. Estaba llorando, temblando de ira y de sufrimiento. Vino a la montaña porque quería estar solo y meditar o quizá quitarse la vida. Para él le daba lo mismo, no estaba seguro de lo que quería en esta vida pero sentía que ya no podía mas con su existencia en esta tierra. Se arrodillo sobre la húmeda hierba, tal vez a rezar pero se le había olvidado como. No lo hacia desde que era un niño. ¿Por qué?... ¿Por qué?...¿Por qué? Se golpeaba su pecho mientras gruesas lagrimas bajaban por su rostro y caían sobre el fresco cohitre. El olor de la tierra húmeda y la magnifica vista que la cima le proporcionaba le recordó cuando de pequeño, en la escuela le habían dicho que el Yunque era la montaña sagrada para los indios Tainos. Tomándose una pausa en su pena, se acordó de ese pequeño detalle y se rió de su propia ignorancia.
De repente los coquíes y los grillos dejaron de cantar. Una nube cubrió momentáneamente la pálida luna y todo se puso oscuro, solo se veían las luces de la ciudad en la distancia. Cuando la nube partió, nuestro hombre puertorriqueño se encontró frente a frente a un anciano de aspecto indígena, desnudo y con el cuerpo pintado en colores de rojo y negro. Un disco dorado le colgaba en el pecho y sus ojos tristes lo miraban con profunda pena. Asustado, el hombre trato de levantarse para irse y entonces el anciano le dijo en una tranquila voz que lo hizo detenerse, -No te vayas... soy Agueybaná y vengo a ayudarte.
Recobrando el aliento, se dio la vuelta y se le acerco al anciano. Mirándolo a los ojos descubrió que lo que el anciano decía era verdad. No pudiendo sostener mas la emoción que lo embargaba, se arrojo al suelo frente al anciano y comenzó a lamentarse, -Agüeybaná... ¡no sé que me ocurre! Esta apatía que corroe mi cuerpo me tomó de sorpresa, tomo control de todo mi cuerpo hasta el punto que tengo ojos y no veo, tengo oídos y no puedo escuchar. Discutiendo con mi mujer, la llame una perra... discutí con mis hermanos puertorriqueños y les dije cosas que no se merecían. Ya no me importa nada, solo el dinero y mis posesiones. Estoy perdido hermano Agüeybaná. ¡Ayúdame por favor! No sé que hacer ahora.
Agüeybaná profundamente conmovido, se acuclilla frente al hombre y con una débil sonrisa le contesta, - Todo te lo podría resumir en una sola frase hermanito mío y es que hemos pedido el amor...
El hombre, profundamente intrigado, se limpia la cara de las lagrimas y le contesta, -Agüeybaná no entiendo, no entiendo esta mierda...
Agüeybaná se levanta del suelo y mirando hacia las luces de la ciudad dice, -Lo que estoy tratando de hacerte ver mi hermano es esto... ¿Por que nos estamos matando los unos a los otros? Mira nuestros niños. ¿Que tipo de futuro les espera? Mira nuestra tierra, mira como la mancillamos...
Ya es tiempo de erguirnos, levantarnos de este fango emocional y hacer que nuestra raza puertorriqueña tome su lugar en el mundo... El hombre le interrumpió otra vez, -Agüeybaná, no entiendo eso de que hablas...
Agüeybaná, mirando hacia arriba y levantando los brazos hacia el cielo, continuo con su monologo... -Primero que nada no olvides que este mundo le pertenece a Yokahú, a Dios. Cada pulgada cuadrada de este planeta le pertenece al igual que nosotros por igual le pertenecemos Segundo, detrás de cada hombre fuerte encontraras una mujer fuerte y de la misma manera detrás de cada mujer fuerte se encontrara un hombre fuerte. ¿Acaso no te das cuenta que todas las cosas en el universo están divididas en dos partes? Hombre y mujer, sol y luna, noche y día, frió y calor. Si el hombre Puertorriqueño cree que va a sobrevivir y prosperar en este mundo sin la mujer puertorriqueña, desde ahora te digo que perdido esta. Numero tres, como sabrás hermanito, tu raza es una raza nueva, es una mezcla, una combinación de pieles y eventos que moldearon nuestra bella isla... El hombre lo interrumpió bruscamente, -Si claro y eso es culpa de los malditos españoles y los americanos... Agüeybaná sonrió... Tal vez, hermanito mío, pero si no hubieran llegado los españoles, hubieran sido los inglese, los holandeses o franceses. La esclavitud es la misma, sea cual sea la cara del tirano y además, estaba escrito en las estrellas de que esto tenia que pasar...
Llenándose los pulmones del fresco sereno de la noche, Agüeybaná continuó, -Ahora es el tiempo de olvidar todo ese pasado y no continuar viviendo en él. Esa historia que ya paso debe ahora usarse para recordarnos en no cometer los mismos errores otra vez. Es ahora el tiempo de unirnos y comenzar de nuevo..... Cambiando la vista hacia las luces en la distancia, Agüeybaná levantando su voz como un trueno, continua... -Levántense puertorriqueños. Llegó la época de la revolución. Mas no la revolución armada que no lleva a ningún sitio, es tiempo de la revolución de la mente, la batalla entre el bien y el mal, entre Dios y el diablo. Saquen la maldad de sus mentes, de sus cuerpos, de sus corazones. Eliminen las armas, los vicios, eliminen todas estas cosas que son la manera del contaminar sus cuerpos, contaminar sus mentes y al final contaminar el alma. Volteándose hacia el hombre Puertorriqueño, bajando la voz lo miro y le dijo -Es mas te voy a decir un secreto... Cuando busques a Dios, no busques hacia arriba. pues arriba el cielo no esta. Tampoco mires al suelo pues el infierno no se encuentra allá abajo. Sin embargo el cielo y el infierno se encuentran aquí mismo. El cielo es como tu haces tu vida y el infierno es tu sufrimiento por vivirla. Recuerda que Dios es amor y se encuentra en todas partes, para encontrarlo, solo tienes que llamarlo. ¿Que sencillo verdad?
Tanto que decían que nosotros los Tainos éramos tan incivilizados que eramos peor que bestias. Sin embargo fuimos el principio de esta humanidad puertorriqueña y por eso te vengo a ayudar. Date cuenta que nuestra gente se divide en tres grupos El grupo mayor de los ignorantes... a los que nada les importa, los que dejan esclavizar sus mentes fácilmente, se dejan llevar por otros, por el dinero y no creen en Dios ni en el amor...
Esta el segundo grupo que es menor que el grupo anterior. Estos son los ricos y mentirosos, les enseñan mentiras a los otros y le hacen creer que Dios es solo un fantasma invisible que no puede verse a menos que sea a través de ellos y les cobran por eso. Al igual que las sanguijuelas, estos se alimentan del dolor, la amargura y el dinero de los otros.
En el ultimo grupo y el mas pequeño están los justos, los que creen en Dios, aman a los otros y a su tierra... Tomando al hombre por las manos, lo hace levantarse del suelo hasta que se encuentra erguido y le dice, -Por eso hermanito, lo que tenemos que hacer para ayudar a nuestra raza es lo que voy a hacer contigo. Toma mi mano y levántate. Sacúdete de todos tus complejos, tus viejas problemas, tus vicios e ignorancia. Por cada paso que tomes, como buen hermano yo daré uno contigo y así juntos caminaremos la senda de la vida. Mientras amemos a Dios y nos ayudemos los unos a los otros, nuestra raza será invencible, eterna... y diciendo estas palabras, Agüeybaná se desvaneció de su vista.
Entonces la mente del hombre puertorriqueño que estaba en tinieblas, vio la luz... vio una gran luz y bajando la montaña sagrada por una senda nueva y diferente, se encamino a un inédito futuro...
|

A MI BELLA ISLA CAUTIVA EL Poeta del Puente
Bella isla de poesía de hermosos atardeceres el mayor de mis placeres es poder llamarte mía; eres divina ambrosía, deleite para el viajero que te mira con esmero envidiando a los isleños; quiere tenerte el norteño pero eres mía primero...
Tus bellos atardeceres inspiran el alma mía que te rinde pleitesía por tus preciosas mujeres, esos bellísimos seres que dan gloria a tu belleza donde la naturaleza hizo una obra de arte; no me canso de alabarte isla de honor y grandeza...
Eres tú mi inspiración, bella isla del Caribe, mi corazón se desvive por hacerte una canción donde plasme la emoción que siento por tu hermosura y por la linda figura que forma tu serranía... Puerto Rico, tierra mía desde el llano hasta la altura...
Prenda fina y codiciada por los vecinos norteños que en su afán de ser tus dueños te tienen esclavizada. Mas, tu libertad sagrada será la gesta gloriosa de la mano poderosa del patriota borincano que uniendo espíritu y mano te la dará envuelta en rosas...
Y flotará tu bandera en su asta regia... ¡y sola! como botón de amapola que anuncia la primavera; verás la gloria cimera en tu lengua castellana que cantará en la mañana en homenaje al Creador... Borinquen, edén en flor, tierra libre y soberana...
Y tu estrella brillará como un sol en el Caribe; el poeta que te escribe en versos se tornará y con ellos cubrirá tus valles y tus montañas... Le cantará a las hazañas de tus patriotas excelsos; para tí serán sus versos con el dulce de la caña...
|

Estrella... Dwight Colon
Una estrella, una bandera y tres colores un sueño, un terruño y mil canciones. Guerras muertas, libres alvedríos corazones fecundados por los rios. Tres razas y una cultura se abrazan por las venas del boricua se desplazan.
Una luz, una cordillera, playas bellas almas gemelas de galanes y doncellas. Cielo azul, mar de karma, verde pasto y el capitalismo siembra su holocausto. Flores latinas, humildad caribeña jardín caribeño de bohemia isleña.
No me dejes, no te vayas lejos ahora aunque esté lejos de tí eres mi señora. Mujer de mi orgasmo patriota sediento quiero sudarte y regalarte mi aliento. Déjame llevarte dentro de mi maleta bandera bella a la cual se le respeta.
Algo o alguien siempre me recordará que te llevo dentro de esta fría sociedad. El café me sabe a "whiskey" gringo el pitorro se quedó en casa de mingo. Me masturbo el alma buscando el humor del instinto callejero que llevo en el corazón.
Una estrella deja huellas en mi camino es la muerte quien me lleva a su destino. Volveré y me quedaré en el campo santo arropado de raices y tierra oigo su canto. Es la patria que me canta, es la patria que me llora nadie sabe lo que pierde hasta que la nieve lo devora...
|

Melancolía (Regreso... para quedarme) Tere Matthews
Flor del alba en mi memoria Triste canción en mi oído Volveré algún día a verte Mi Puerto Rico querido.
Volverán las alegrías Volverá el eco del mar Volverán mis dulces cuerdas Algún día a resonar.
Trovas te quiero cantar Alegres trovas de amor Que vuelvan a resonar Las cuerdas del trovador.
Melancólica y gentil Perdida en el horizonte Fue en plena tarde de abril Cuando escuché aquel sinsonte.
Tu aroma es a pura flor Olores que me recuerdan Las lindas tardes de sol De mi tierra borinqueña.
Confundido el corazón Un himno hacia ti él eleva Puerto Rico de mi amor Eres la tierra más bella.
Siento mi alma en prisión Siento el dolor de no verte Siento que mi corazón Se aflije por no tenerte.
Una plegaria te envío Un gemido, una canción Un dolor enternecido Por ti, mi bella nación.
Dulce pena, cruel tristeza Dejo mi ilusión atrás Esa ilusión que es pureza Mis ojos no la verán.
Hoy vuelvo a ti, hoy te canto Cansada por el cruel llanto Vuelvo al hogar que de niña Me vió crecer en tus campos.
Hoy voy mi tumba a adornar Con lirios, con amapolas Con claveles, rosas rojas Con azucenas, con mar.
Sé que allí no estaré sola Tu césped podré palpar En la mañana preciosa En mi jardín tropical.
Ya para siempre me quedo Sembrada en tu corazón Creciendo mil crisantemos Adornando mi panteón.
|



La carreta de Pellin Miguelo
Una tarde caminaba Yo por el barrio Jaguas, y me tope con algo que para mi fue sensacional, si lo comparamos con esta vida moderna, podriamos decir que es algo asi como " El Gwazi" en un parque de diversiones en Florida. Pero pa un jibarito como Yo, que no sabia nada de esas cuestiones, ver dos bueyes tipo Josco, tirando de una carreta de madera, llena de viandas y tomates, subiendo la jalda, y con la mitad de tus amigos de infancia enganchados en ella, fue como estar en el pais de las maravillas. Recuerdo que me invitaron a montarme en la Carreta que don Pellin iba conduciendo, no tenia volante, solo una puya, tan larga como un taco de billar, y dos sogas amarras al pescuezo de cada uno de los bueyes. Me enganche en la carreta, y la trilla duro como unos cinco minutos. Don Pellin le empezo a gritar a los bueyes para que pararan, y los bueyes seguian tirando de la carreta. Todo el mundo comenzo a gritar, las viandas comenzaron a salirse de la rustica carreta, Don Pellin tiro de una palanca que hacia de "parkingbrake" para una de las ruedas de la carreta. La otra rueda seguia girando, y maxime con los bueyes que seguian tirando, y las viandas y los tomates saltando. Don Pellin, como capitan de aquel navio, dio instrucciones de que teniamos que saltar. Yo fui el ultimo que salto, antes de que una de las ruedas de la carreta, deciediera desprenderse. Afortunadamente no hubo desgracias que lamentar. Y hoy frente a la casa que era de Pellin, hay una rueda de carreta, enterrada en un monton de yerba y matojo; mudo testigo de lo que en un tiempo fue La Carreta de bueyes de Pellin.
|

Lamento del jíbaro pelao El Poeta del puente
Yo tengo una pelambrera que me duele hasta el fondillo, ya no siento en el bolsillo el peso de la cartera. es tan grande mi flojera por la falta de dinero que salir ya no me atrevo para que nadie me pida pues sin moneda la vida es como un nido sin huevo...
Dice el jíbaro de altura que para uno estar pelao y encontrarse tan chavao con fiebres y calenturas debido a la pelaúra no necesita moneda, que se arregle como pueda para aliviar su dolencia; estar pelao... y con decencia es peor que un dolor de muelas.
Pa' ganarme unos pesitos no encuentro ni una chiripa; tengo vacías las tripas, no me fían ni un quesito ni me prestan un poquito de dinero pa' gastar; de esta voy a fracasar, ya me llama el cementerio, lo que me pasa es muy serio... ¿Quién me podría ayudar?
Me suspendieron el agua, y me cortaron la luz, me encuentro flaco y pelú durmiendo sobre una yagua; ya me parezco un paraguas con las varillas por fuera; si sigue esta pelambrera tendré que irme a la ciudad a vivir de caridad pidiendo en alguna acera...
Yo no sé qué voy a hacer si sigue esta pelambrera, quizás alguna enfermera me quite este padecer. No siento ningún placer, parezco un paria sin rumbo y camino dando tumbos como un borracho eslambao, voy caminando de lao... ¡Si encuentro un risco me zumbo!
Pa' completar mi tortura la mujer me abandonó, el perro se me marchó perdiéndose por la altura. Aunque sea una locura yo me sigo lamentando porque me estoy cuenta dando lo poco que vale el pobre, aunque vergüenza le sobre, sin plata no vale tanto.
Voy a dirme pa' Niuyol si alguien me presta el pasaje; quizás después de ese viaje me vaya mucho mejor, o quizás hasta peor en aquella ciudá' fría; metío en la factoría olvidaré mis penuras, y cuando vuelva a la altura... ¡Que la plata me sonría! |

Anidé mi cuerpo ardiente y desnudo, sobre tu arena mojada, mientras el cálido sol caribeño, envidioso acariciaba mi espalda. Las traviesas olas del mar, celosas jugaban en la bruma, y una suave brisa tropical, refrescaba mi cálida alma.
Otros días Ande tus caminos, subí tus colinas, besé cada curva de tu cuerpo. En tu vientre henchido, sentí tu pasión y tu fuego, y también bebí tus lagrimas. Aprendí a amarte en cuerpo y alma mientras tu, bella doncella antillana no decías nada.
Tantas veces desperté en tu regazo, bajo un cielo puro de estrellas, mientras los coquíes, y uno que otro múcaro amanecido, nos cantaban serenatas. Y mi amor por ti se acrecentaba.
Supe de muchos otros, que también te amaron, y de los muchos otros que solo abusaron, tu cándida belleza. Aún así te amé, sin importar que tantos infieles, cantaran a tu amor y a tu belleza.
Ahora en la distancia, en un continente lejano, extraño las cálidas noches, bajos tus traviesas palmeras, donde por primera vez nos amamos. Borinquen, Isla hermosa, ¡Cómo té extraño!
|

Por mi orgullo Dennis Estrada
Vengo a confesarte amada mía, de mi ignominiosa traición, a tu verde amor, y a tu hidalga raza. ¡Por mi orgullo, por mi maldito orgullo!
Después de morder tanto tus pechos, y de hacerme hombro sobre tu cuerpo, me separé de tus caminos. Abracé extraños regazos, y aunque sufrí los latigazos, de tu dolor en la distancia, me negué a retornar. ¡Por mi orgullo, por mi maldito orgullo!
Isla bella, de las quebradas sagradas, y las verdes palmeras, siento la vergüenza, del abandono que te causé. Nunca dijiste nada, y pacientemente callabas, pero sé que sufriste por mí. ¡Por mi orgullo, por mi maldito orgullo!
Ahora años después, cubierto mi sien de nieves extrañas, y mi lengua de palabras foráneas, extraño el calor de tu ser, y deseo devolver, mi anciano cuerpo, a tu suave regazo, pero no me atrevo, no merezco tu perdón. ¡Por mi orgullo, por mi maldito orgullo!
|

Como el río y la guajana Dennis Estrada
Sé que no soy un gran pensador, ni filósofo perfecto, pero hoy he descubierto que en nuestro amor, yo soy como el río que atraviesa el cañaveral y tú eres la guajana.
Yo voy hacia ti, me acerco, te envuelvo. Soy agresivo, abro surcos y caminos. Soy caprichoso y cuando estoy crecido, empujo con fuerza. ¡Mi creciente es terrible!
Tú al contrario eres dulce, pues provienes de la caña. Eres delicada, alta y ligera. Bailas con la silenciosa música del viento y tu pelo claro sabe acariciar. Te abres hacia el sol y cuando estas lista, floreces. Tu verdor y tu frescura hace sonreír.. Tus besos son dulces y dejan una sensación que perdura en los labios, en la garganta y en mi turbia alma.
Yo soy como el río y tú eres una guajana Yo me acerco al cañaveral, agresivo, altanero y ruidoso. Sin piedad arrastro otras guajanas que caen en mis aguas. Sin embargo, humildemente me acerco a tus pies y con mi mojada lengua acaricio tus raíces, las alimento y penetro en tu ser. Todos los días regreso a ti, y a la misma vez me alejo. ¡Que ironía! Mientras tu, en tu verde y muda esperanza, esperas por mí.
Yo soy como el río y tú eres una guajana
|

Caballo de caserío Dennis Estrada
Con ojos desenfrenados boca enjabonada y cola mutilada siempre por las noches cabalgas a galope por los escondidos caminos de mi viejo caserío.
Arreado y fustigado galopas bajo la luna sin mañana y sin silla sin pensar que un día cuando el cansancio te rinda y no te puedas levantar serás pasto para los forasteros... leones y tigres extranjeros del zoológico de Mayagüez.
Caballo de caserío, ¡se te olvido tu patrio orgullo! Eres sumiso, manso cordero estampa de una cara de mi tierra. Amarrado con soga vieja mordizqueando solo yerba seca vives con llagas abiertas crin sucia y despeinada de cadillos y abrojos cundida igual que tu mente y alma.
Macilento y maloliente acompañado eternamente por moscas de apatia y pereza que ya ni siquiera sacudes te atormentan y recuerdan la miseria de haber nacido caballo de caserío y no de paso fino.
|







En los campos de mi tierra. Tere Matthews
Al atardecer las ligeras nubecillas parecen flotar en la nada de los recuerdos. La gracia ondulante del viento se regodea de placer mientras que algunas nubes aterciopeladas bailotean al son del murmullo de la brisa. Se acerca la noche y dentro de poco las estrellas comenzarán a mirar desde lo lejos, tratando de encontrar huellas de la noche anterior. Pronto el atardecer se llevará los últimos rayos del día y la noche nos envolverá en sus brazos soñolientos, plasmando dulces ensueños. El crepúsculo lucirá como pentagrama de colores matizados de luz y sombras.
En lontananza se escuchan las aguas espumadas que juegan en la arena costeña dejando caracoles de tenues colores en la orilla, como prendas pagadas por el placer de las caricias recibidas. De momento comienzan a aparecer diminutos diamantes en el cielo, estrellas juguetonas que guiñan sus ojos al mundo, como coqueteando porque se saben bellas y majestuosas, difíciles de alcanzar.
Esta noche habrá luna llena, plenilunio total de pasiones veleidosas que contrastarán con la quietud de la noche.., opacando las estrellas que airosas tratarán de sobresalir, sin lograrlo. La luz de la luna arropará lentamente nuestra bella tierra de costa a costa, regalándole la piel dorada que la matizará de crepúsculo ardiente. Con la llegada de la señora luna llegará la hora de soñar, hora del descanso físico que nos preparará para un nuevo día que al amanecer se llevará consigo todo el sortilegio plenilunar, llevándose a su vez todos nuestros sueños. La luna llega tierna, hambrienta y tenaz en su empeño por abrazar tenuemente cada rincón de la Isla, dejándose resbalar por valles y montes, praderas y veredas, dibujando siluetas a su antojo. Esa es la luna que continuará su noche de ronda, deambulando hasta cansarse, hasta hacerse más chica sin realizar que en unas pocas horas tendrá que rendirse al astro sol en divino obsequio, o. ¿será acaso un acto de resignación o sumisión?
Será otra vez el momento cuando el pobre jibarito levante su pesada osamenta para comenzar otro nuevo día lleno de sueños campestres, sueños que muchas veces se hacen muy difíciles de lograr. Aún así él continuará su hacer en la campiña isleña.., también soñando con su amada jibarita, quien mientras él trabaja, lo espera en el bohío con sus tesoros de amores escondidos. Ella conoce muy bien la angustia de la espera pues el día se le hace largo, muy largo. Otro día concurrirá, otra noche llegará con los mismos dibujos crepusculares, los mismos sueños, los mismos coqueteos, hasta que de mañanita la vieja luna volverá a rendirse a los pies del majestuoso astro sol.
|



Pictografia taina en una cueva |
El Noble Jibaro Puertorriqueno.. http://www.prboriken.com/ |
El último almú de café Dennis Estrada
|
Se levantó la negra Mercedes con el canto del turpial y el murmullo de las otras trabajadoras que en la oscuridad del ranchón a tientas se vestían. Afuera estaba aún oscuro y el frió mañanero de febrero entumecía su frágil y desgastado organismo. Con el cuerpo protestando por los achaques, se vistió muy lentamente. ¡Que mucho le dolían los huesos! Tenía ya 69 años y solo el levantarse por la mañana era una faena en sí. Terminó de vestirse con su ropa negra y una vieja "suera" de lana y luego se colocó los viejas zapatos remendados que habían caminado con ella por tantos años.
|


Se quedo inmóvil sentada en el catre pensando... o ya no podía pensar por el frió que le calaba los huesos. Hoy mas que nunca se sentía tan vieja y acabada. El marido que había tenido por cincuentaytres años había muerto un mes atrás. Nunca tuvo casa, pues vivían de arrimaos en esta hacienda de café en el barrio La Cuchilla de Maricao. Cuando no era época del café, con su marido talaban los arbustos, recogían chinas, guineos y plátanos. Para suplementar su escasa paga ella también bordaba pañuelos que luego vendía en el pueblo pero ahora con la nublaera que tenía en los ojos, ya casi no podía ver bien. Debido a la muerte de su marido, la pequena casucha que tenían se la habían quitado y entregado a otra familia que había llegado a la hacienda. Por eso Mercedes estaba viviendo ahora en el ranchón de los trabajadores temporeros que venían solo para la recogida del café. Ella no tenia hijos a donde ir ni familia inmediata pues ya todos habían muerto. Duro golpe recibió ayer cuando el capataz de la finca le dijo en tono irrevocable, "despues del acabe de café, te me pintas pal carajo."
|

Regresó de la letrina y se volvió a sentar en el camastro. Ahora estaban todos levantados y la luz de varios quinqués iluminaban la algarabía que ahora había en el ranchón. Hoy era el acabe, el último día de la cosecha del café. Muchos de los trabajadores despues de la fiesta de despedida que organizaba el patrón regresarían a sus casas con el dinero fruto de su trabajo. Solo los peones permanentes de la hacienda se quedaban a procesar el grano. A Doña Mercedes, con su ceguera y sus achaques lo único que le quedaba para ganarse unos centavos para vivir, era recoger café. Sin embargo, despues de hoy se preguntaba ella titiritando del frió ¿ qué ira a pasar conmigo? Ya no tendré techo y los pocos centavos que me pagan aquí solo son suficiente para el café y el pan de unas cuantas semanas. Las crueles palabras del capataz aún resonaban en su blanca cabecita "despues del acabe de café, te me pintas pal carajo" -Tenga Doña Mercedes, aquí tiene un buche de café pa que se caliente la barriga,- le ofreció un alma bondadosa. Socorro puso en las huesudas manos una dita de café puya y un pedazo de pan sobao. Doña Mercedes tratando de enfocar los ojos en la penumbra la miro y le contestó, - Gracia mija, tengo tanto frió que ejtoy entumecía y no me pueo movel. - Que le aproveche, le dijo Socorro con una gran sonrisa. -Yo estoy tan emocioná que ni frió tengo. Despues del acabe, me regreso a mi casa y con el dinerito, voy a jacel una compra bien grande y dispue compral tela pa jacele el traje de la primera comunión a mi nena, ¡con velo y tó! Igualito como un traje de bodas, ¿que le parece Doña Mercedes? Ambas se rieron por la ocurrencia. Socorro le pregunto, -Y usté Doña Mercedes que va a jacel dispué del acabe. Encogiéndose de hombros, mirando hacia el fondo de la dita con café la anciana respondió, -No sé mija, no sé. Ya sabes que mi marío se murió el mes pasao y |
|