Escritores Puertorriquenos en el Extranjero |
Edicion dedicada a la tradicion de los Reyes Magos |



PEDRO César A. Quiñones Santos Se pierden en la bruma de los recuerdos los detalles del suceso. Allá en mis años de niño llegó a casa, a la casa grande, a vivir con nosotros un negrito llamado Pedro. Hubo cosas de las que no me enteré nunca. Y hubo cosas de las que me enteré escuchando desde detrás de las puertas. En aquellos tiempos una mirada era suficiente para decirnos que nos fuéramos a jugar a otra parte, que los mayores querían hablar algo que no era para nuestros oídos. Eran los tiempos en que los niños hablaban cuando las gallinas...."estornudaban". Era entonces cuando escuchábamos desde detrás de las puertas. Fue así que nos enteramos como Pedro llegó a casa.. A hurtadillas; pescando conversaciones aquí y allá, nos enteramos que Tomasa, la negra de la cocina lo había "tenido". Aunque no estaba muy segura de quién era el padre, Se creía que era de Don Pucho, el carnicero del pueblo. Don Pucho nunca reconoció al niño. ¿Para qué? Si jamás heredaría nada. Que importaba un apellido más o un apellido menos al que solo heredaría el derecho a vivir del sudor de su frente. Pedro llegó con Tomasa y creció junto con nosotros. Fue ml compañero de juegos en mi niñez. Lo mandaron a la escuela con nosotros por dos razones; para que aprendiera a leer y escribir, y para que me llevara de la mano y me cuidara en el camino. Pedro peleó por mi, mis peleas. Pedro se subió a los árboles a tumbarme los mangós más jugosos. Pedro me agujeraba las semillas de algarroba para jugar "gallos" y hasta se dejaba encontrar fácilmente cuando jugábamos al palo libre. Estaríamos Pedro y yo en los grados primarios cuando sucedió lo que voy a contarles. Estaban cerca los días de Reyes. En la tienda de Nono Rivera, en la de Don Polito, en la de los Vivaldi y en todas las tiendas del pueblo, empezaron a verse los juguetes. Salieron a lucir las muñecas que cerraban los ojos, las que bebían agua, las que tenían pelo de paja. Para los muchachos se llenaron las tiendas de bates, guantes, escopetas, tambores y otros juguetes propios de la temporada. Una tarde, Papa Bruno, el abuelo, nos llevó al pueblo a ver las vitrinas. A regañadientes se llevó a Pedro con el resto de la muchachada. Había que ver los ojitos del negrito y la caña blanca de sus dientes al sonreírse de puro gusto ante tanta cosa buena. Demás está decir que el viejo nos llevó a la fonda de Toño el Tuerto y que allá nos obsequiaron con el mejor mabí-champán que se hacía en todo el pueblo. Y pa'que decir, nos trataron como gente grande y sentíamos que reventábamos de orgullo. Ese día, después de andar y visitar, y de comprar en la farmacia la medicina de abuela, regresamos al campo; a la hacienda. La fotinga del viejo pujaba y resoplaba como chongo viejo mientras cogía las curvas que subían a la Altura. El cacareo de los muchachos no cesaba. Cada cual sabía lo que quería de regalo de reyes. Yo quería una escopeta y una cuchilla de las de afilar las espuelas de los gallos. Ya me veía yo mondando chinas y enseñando su reluciente hoja. Gilberto pidió un revólver de fulminantes y un "troclto": camioncito de lata, de unos nuevos que estaban viniendo de "tumba" para descargarlos. Así cada uno de nosotros iba formulando sus deseos. Hasta que le llegó el turno a Pedro.. En voz baja, casi sin atreverse, Pedro formuló su deseo. El deseaba una caja de lápices, de aquellas que valían peso y medio y que traían mapas, banderas, gomas y hasta lápices de colores. La voz del abuelo tronó encontrando desahogo a su encono de haber tenido que llevar al muchacho al pueblo. "¿Pero quién diablos te ha dicho que los reyes le traen ná a los negros? Mira que cosa, y que caja de lápices, ... una buena escoba pá que barras soberao es lo que te van a traer ... y quizás, hasta de ñapa te traigan una buena pela" ... Roncó la voz del abuelo. Viejo querendón, consentidor y buenazo ... que con todo lo bueno que tenía, también tenía una tremenda capacidad para ser rudo y medio bruto a veces. Era su manera de gastar una broma ... Más de una vez se fue algún peón de la hacienda ante sus salidas rudas y cortantes. Pedro calló. El silencio se hizo cargado y pesadamente doloroso. La muchachada, aunque joven sabía del dolor y aunque no lo hubiéramos podido explicar, sentimos el latigazo a la herida dignidad humana. La tirada a Pedro nos había calado hondo ... Pero, como no iba ser así. ... Si Pedro, a pesar de su color oscuro, era uno de nosotros ... Dos lagrimones se asomaron a sus ojos de bola de billar y sorbiendo los mocos, dijo en voz muy baja, "yo no sé; pero la "ticher" me dijo en la escuela que los reyes también quieren a los niños negros ... y ya verán como los reyes me traen mi caja de lápices," Pasaron los días. Pedro se tornó hurtadizo y esquivo. Ya no jugaba mucho con nosotros. Los sábados, al pagarle a la peonada, siempre Pedro cobraba algo. Una peseta ... Medio peso ... según. Durante la semana él tenía una serie de tareas que ejecutar. Cosas así como barrer el patio, hacer mandados, llevarle agua a los trabajadores y otras mil cosas para las que siempre estaba presto el muchacho. Se esperaba que estas tareas las llevara a cabo sin paga. El estaba en casa "por la ropa y la comida". Nadie lo llamó, nadie lo mandó a buscar. Estaba allí y hacía lo que había que hacer ... Estas cosas no se pensaban mucho antes. Pues bien, por estas tareítas, y como una gran generosidad del abuelo le pagaban a Pedro con su peso gordo los sábados. Nosotros esperábamos el día de cobro con anhelo pues ese día Pedro era el "pagano". No teniendo otra cosa en que gastar sus ganancias, se compraba, en la tienda de Don Paco, una bolsa de dulces, cucas y bombotós que compartía con nosotros complacidamente. Sucedió que desde aquel día del cual les conté hace ratito, Pedro ya no compartió con nosotros las ganancias del sábado.Pasó Navidad, se celebró año nuevo. Las parrandas, las trullas, el ir y venir de las visitas nos despreocupó de Pedro. Abundaban los dulces hechos en la casa y los traídos de "afuera". Aparecieron dulces y golosinas, no frecuentemente vistos: frutas abrillantadas, bombones, nueces, avellanas y otras mil chucherías Por esos días no nos hicieron falta las compritas de dulces que Pedro hacía en la tienda. A ratos notamos su ausencia. Las mas de las veces él estaba demasiado ocupado en la cocina o en sus tareas para tener tiempo de estar con nosotros. Así transcurrieron los días y llegó la víspera de Reyes. Víspera de Reyes ... trajinar de muchachos buscando maíz y yerba ... Revolotear nerviosos deseando que llegue la noche y con ella los Santos Reyes ... Víspera de reyes, agonía de adivinar lo que nos traerán ... Inseguridad de si nos portamos lo suficientemente bien para recibir algo. O si llegaron a oídos de los Reyes, por los misteriosos canales que nunca bien comprendimos, nuestros deseos. Víspera de reyes ... un arrepentirse de haber dicho que deseábamos una bola cuando ahora, a última hora, nos parecía mas apetecible un par de patines ... Y por fin nos acostamos. Por la mañanita ... tempranito ... nos levantamos ... Debajo de cada cama nuestra, de la cama de los tíos, debajo de la cama de las tías solteronas ... debajo de la cama del abuelo ... aquí y allá fuimos descubriendo regalitos con nuestros nombres. En la loca carrera de descubrir y abrir los paquetes y enseñarnos unos a los otros los regalos, encontré bajo la cama del abuelo un paquetito con el nombre de Pedro. Lo saqué y corrí a llevárselo ... Sobre el paquete había un sobre dirigido al negrito y una nota que (en una letra muy parecida a la del abuelo) leía, "Pedro, para que veas que los reyes también quieren a los negros." Firmaba "Baltasar"
Tropecé con Pedro en el corredor de la cocina ... Traía en sus manos otro paquete y lucia lo mejor de su sonrisa de guamá en bellota. Los reyes le habían traído una caja de lápices debajo de su cama y con la caja una carta que, en letra burda muy parecida a la de Pedro, decía: "Pedro, para que todos vean que los reyes también quieren a los negros." Y firmaba Melchor.
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EN EL DÍA DE REYES El poeta del puente
El cinco de enero se ven los muchachos subir vivarachos hasta el alto cerro, buscan con esmero un poco de yerba verde de la sierra para los camellos; su alegría es destello que alumbra la tierra...
En sus corazones reina la alegría y la algarabía despierta emociones con las ilusiones de ver los regalos que los Reyes magos vendrán a traerles en los días alegres que están celebrando...
Bajan de la loma y en una cajita ponen sus ramitas de verdes aromas; ya la noche asoma y llenos de contento le piden al cielo que vengan los Reyes a nuestros bateyes en sus tres camellos...
El manto nocturno ya cubre la sierra y en toda la tierra se ve taciturno mientras uno a uno se van acostando los niños del campo y de la ciudad pues se acercan ya los tres Reyes Magos...
Se elevan las preces hasta el Creador pidiendo al Señor que envíe a los Reyes con muchos juguetes, amor y cariño y que a ningún niño le falte un regalo en el día esperado con tanto delirio...
El día seis de enero en la madrugada se alegran las almas de los niños buenos que con lindos juegos celebran el día y su algarabía entre los juguetes... ¡Es fiesta de Reyes en la patria mía!
Se oye el aguinaldo en la serranía y en la lejanía el sol alumbrando nos está anunciando que es Fiesta de Reyes... En nuestros bateyes se ven las parrandas y el corazón canta en los días alegres...( |


EDITORIAL Esta corta historia comenzo en el Puerto Rico de los años 70 antes de que mi abuelo muriera. En el campo de donde ellos son oriundos (Barrio El Quemado), llevaban por tres generaciones una Promesa a los Santos Reyes. Lo que significa es una celebración que se hacia el 5 de enero por la noche (La víspera de Reyes) donde se cantaba el rosario interrumpidamente hasta que amaneciera. Cada vez que acababa un rosario, se hacia una pausa, se comía, se bebía café, galletas, "romo" y se comenzaba otra vez A media noche se sacaba la comida fuerte, otra pausa y así se seguía hasta el amanecer. Los adultos muy serios cantaban el rosario acompañados por güiro, guitarra y un cuatro mientras los niños jugábamos en el "glasil" hasta que ya sin baterías, caíamos rendidos de sueño... y luego los juguetes Esos eran los primeros recuerdo que yo tenia de los Reyes magos..
Luego, mientras vivía en el Caserío Yagüez (Residencial publico como les llaman ahora) nunca olvido a un viejito, llamado Don Paco. Un hombre pobre pero que muy pobre y sin embargo, su humilde apartamento cambiaba cuando llegaba la Navidad. Adornaba su sala con su nacimiento que cada año, crecía mas y más. Pasaban los años y ya misteriosamente con los Reyes los acompañaban elefantes, soldaditos y Barbies. Toda su humilde sala cambiaba y el centro de atención era el nacimiento. Con sus diferentes luces y adornos era para nosotros los niños pequeños algo mágico.
Lo mas que me impresionaba era que después de colocado el nacimiento, el niñito Jesús estaba cubierto con un hermosos pañuelo y cuando curiosamente un día le pregunte, me dijo que el niño Jesús aun no había nacido y por eso había que taparlo hasta el 25 de Diciembre.
Si embargo, con lo pobre que era ese hombre para el día de reyes tenia regalos para todos los niños del barrio y hasta para los "de afuera" que venían de visita. Eran regalos humildes, un trompo por aquí, una flautita, un librito. Siempre me preguntaba de donde ese hombre sacaba el dinero para comprar regalos a los niños si el no tenia dinero para él y él decía que era regalos de los Reyes Magos.
Pasaron los años. Entré al ejercito y me hice hombre. De visita a mi viejo caserío para ver a mi abuela en Navidad, pasé a saludar a Don Paquito. ¡Estaba tan viejito, tan frágil y jorobado con su pelo de algodón. Me reconoció enseguida, me abrazo y le presenté a mis dos niños que estaban pequeños. Loco de contento, nos llevo dentro de su escaso apartamento y me mostró muy orgullos su nacimiento. Ya tomaba toda la sala y casi no había espacio para caminar. Fue al cuarto y sacó dos regalos para mis niños. Avergonzado, sabiendo que yo hacia mucho mas dinero que él le dije, - Don Paquito, bendito, guarde eso para otros niños que lo necesiten que yo sé eso le cuesta dinero a usted. Con una sonrisa que le iluminó el rostro me contestó. - No te apure mijo que el que le regala siempre a los niño, nunca le falta nada y al contrario, es rico de corazón.
Esa ha sido una de las lecciones más hermosas que he recibido en mi vida. No me fue dada en la elemental, no fue en la iglesia o la universidad... si no por un venerable anciano, en un humilde cuarto de un viejo y despintado caserío...
Que vivan los Santos Reyes! Dennis Estrada Editor y de Mayaguez |

ALEGRÍA BORINCANA El Poeta del Puente
Los campos sonríen a los cielos en la límpida mañana borincana y se mecen alegras las guajanas aplaudiendo al Creador del Universo. Las aves coquetean en su vuelo con las nubes cual palomas de arrebol que enrojecen sus plumas con el sol al mecerse en el columpio de sus rayos, las flores que miran a lo alto se engalanan con sus trajes de color. "Gracias, Señor," - le dice el pajarillo a Dios que se esconde en la natura para darle su mística hermosura a los campos de mi lar sencillo. Entonces, Él envuelve con su brillo los verdes de mi tierra tan lozana y en los aires tintinean mil campanas con risueñas y traviesas armonías; cantan rebosantes de alegría las aves en mi tierra borincana. ¡Llegó la Navidad a Puerto Rico! Se nota en el canto de los ríos, en las rosas, los nardos y los lirios y en la hermosa risa de los pajaritos que en sus trinos entonan villancicos al Niño nacido en el pesebre para hacer la vida más alegre y llenar a los hombres de esperanza... ¡Llegó la Navidad tan esperada; cantemos a Jesús, el Rey de Reyes...!
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CIELO ABIERTO Carlos A. Quinones, MD
Me perdi entre tus brazos aquel dia en que te conoci enredo de sentimientos ojos cerrados corazon de marfil pecho fuerte latido firme temor y dicha un escalofrio calido un ardiente desmayo...
Vole.
Me perdi en tu abrazo pensando que tal vez quizas futuro quizas renacer y que de mi esquina a la tuya un amor una caricia una geografia nueva un nuevo color.
Mas alto.
Me perdi entre tus brazos aquella primera vez y quizas por un momento pense que tuyo fui que fiel a tu pisada iba yo caminando y por un largo tiempo me alimentaba de tu sudor.
En una nube.
Me perdi en tus brazos y segun me abrazabas mas perdido me encontraba mas se inflaba mi esperanza volaba mi alma pez en el azul de tu ternura en el verde de tu temblor.
Brisa escarpada.
Me perdi por un instante pero poco a poco regrese un tanto perturbado levemente agotado y al abrir mis ojos vi tu cara tu sonrisa y de nuevo como un tonto hacia arriba me eleve...
Cielo abierto.
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Por qué escribo María T. Matthews
Por qué razón es que escribo? Quizás por matar el tiempo Siempre mi tema es sincero Pues escribo lo que siento.
Encuentro que al escribir Me elevo hasta el firmamento Veo todo..., siento todo En total descubrimiento.
Es afirmación de vida Es visión del universo Me interno por los caminos Que a veces se lleva el viento.
Parafraseando detalles Doy luz a la oscuridad Expreso mis emociones Con gran espontaneidad.
Dejo oir mi propia voz Pues es la voz de mi vida Mis recuerdos, mis desdichas En fin. hasta aquel adiós.
En un punto del camino Descubrí lo que yo soy Volando tiempo y espacio He encontrado a dónde voy.
Excavando en mi pasado Lo convierto en mi futuro Descubriendo en mi destino El hecho de ser mujer.
Doy un abrazo a la vida Vivo con intensidad A través de la poesía He encontrado mi verdad.
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EL BAILE DE LA MEDIA RAJA El poeta del puente
Contemplo la serranía recién pasados los Reyes, el olor de los mameyes inspira la mente mía... Me acuerdo de aquellos días en los tiempos de mi abuelo, las costumbres de mi suelo sepultadas en la historia, las que forjaron la gloria y la patria de mis anhelos.
El Baile de Media Raja, una hermosa tradición que llevo en el corazón como una valiosa alhaja sepultada entre la paja de la ingrata displicencia. Me brota de la conciencia una nostalgia angustiosa, un dolor por tantas cosas perdidas en la inconciencia.
Era en martes por la tarde entre jolgorios festivos se hacían los preparativos para el consabido baile. Venía gente del empalme, del campo y de la ciudad; de toda la vecindad se reunía la muchedumbre, con esta hermosa costumbre despedían la Navidad...
Al ángeluz comenzaba el Baile de Media Raja, resultaba una ventaja cuando temprano empezaba, de esta forma terminaba al punto de medianoche: el reloj daba las doce anunciando la cuaresma, todo el jolgorio se diezma en religioso derroche.
Era ley justa y cristiana de guerdar los instrumentos en el preciso momento de las doce campanadas. El pueblo se preparaba para los días de duelo en que el Señor de los Cielos moriría en una cruz para dar a todos luz y colmar santos anhelos...
Siempre había algún gracioso, según decía mi abuelo que iba con mucho recelo y con gesto malicioso detenía el reloj un poco buscando atrasar la hora porque en su mente atesora el deseo de seguir la fiesta... Cuando alguno se da cuenta se malogra su infiel broma...
Siempre la piedad cristiana resultaba triunfadora y la hueste bailadora a las doce campanadas cantaba la Media Raja y en justa resignación suspendían el vacilón al comenzar la cuaresma dando paso a la fraterna espera de la Pasión...
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Epifanía María T. Matthews
Fiesta de los Santos Reyes Manifestación de amor Nos fue enviada una estrella Para guiarnos al Señor.
Sigamos hoy esa estrella En constante decisión Es un premio a la constancia Por ver las manos de Dios.
Los Santos Reyes llegaron Ofreciendo sus regalos Oro para honrar al rey Incienso como honra a Dios Y Mirra como honra al hombre Que allí nos representó.
Fue aquel infante, el Mesías Es hoy nuestro Salvador Debemos honra a su nombre Fue El quien nos redimió.
Aprendamos de los Magos Miremos hacia la estrella Sigámosla y con constancia Lograremos verlo a El.
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El Baile de la media Raja fue una de las más divertidas y lindas tradiciones de la campiña boricua.Esta generación poco sabe de ella porque yace sepulta en el olvido. Hasta los historiadores la han pasado por alto... "...Compay, en aquellos tiempos de oro la Navidad comenzaba en noviembre, se acrecentaba en diciembre, llegaba a su climax en enero, se prongaba por todas la octavitas y terminaba el martes antes del Miércoles de Ceniza con el Baile de la Media Raja..." Así solía decirme mi padre, que en paz descanse. Lo mismo sucedió con la extinta tradición de las fiestas de Los Santos Inocentes que comenzaba el 28 de diciembre y terminaba en el Día de Año Viejo...
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Frio Miguelo
El frio que tengo pegao ni con fuego se me quita, tampoco con dinamita ni con mechas de fogon, ni con un calentador de alta circulacion; se quita en el soberao debajo de la palmita guindao en mi jamaquita en Borinquen, bella islita de donde vivo alejao... |
Humanismo Fedra
Fruto de esta Tierra... Sombra, fango, polvo.
Corazón ambulante, que esparce una especie de agua enérgica a un cuerpo rígido, pensante.
Animal mamífero, al que un extraño creador le obsequió un poder,dictador, sobre una esfera de agua y tierra, habitada por seres menospreciados y menoscabados.
Pequeña masa encefálica, capaz de hacer y obtener todo lo obsesivamente deseado.
Bestia maquiavélica, dueña absoluta de armas y alma, las que todavía no ha aprendido a utilizar.
Esto es lo que somos:
simples-complejos, legos... seres humanos.
A la humanidad, con amor: |

Hoy llame a mi pasado. Le entreviste por varias horas y le reclame todas las cosas que olvido en cuestion de anos. Hoy le rabie desesperado y lo acorrale entre mis tristezas. Intento reirse de mi, y creyo haberme ganado. Me menciono a Sisifo, a Tuscidides y al Diablo, y me quiso atormentar con sus conos y carajos. No le mendigue un centavo, ni le suplique clemencia, y le pedi que se marchara de su frustante existencia... Y se lo pedi tan frio, que no pudo ni mirarme, ni decirme:"soy tu historia". Hoy arrastre las marejadas, y reconfigure otros universos para empezar desde la nada.
Miguelo |
Nuestros autores para esta edicion....
Maria Teresa Matthews Cesar Quinones Santos El poeta del puente Miguel Lugo Fedra Carlos Quinones, MD Dwight Colon Dennis Estrada |
Foto tomada de http://www.prfdance.org/history.htm |
Playa El combate de Cabo Rojo de http://www.travelandsports.com/espanol/be.htm . |
Envidia de la novela "La muerte de Diego Salcedo" Dennis Estrada
Veo esa ave volando sobre el mar y la envidio... Envidio su libertad, su tranquilidad. Se desplaza tan suavemente, sin esfuerzo y se mueve tan lentamente como si no le importara el mundo a su alrededor... La envidio porque no tiene preocupaciones, porque sólo sigue sus instintos, porque no tiene reglas que seguir ni códigos que obedecer... Envidio a esa ave porque no tiene rumbo ni destino, porque se deja llevar por el viento sin mover las alas... Envidio a esa ave porque no piensa en el mañana, porque come cuando tiene hambre y no pierde el sueño en cosas triviales... Envidio a esa ave porque no conoce el amor, no conoce el sufrimiento. Porque si conociera el amor, éste le podría cortar las alas... Cómo envidio a esa ave! |




Espero que hayan disfrutado esta edicion y no se pierdan la de febrero dedicada al amor y al erotismo puertorriqueno. Recomiendelo y reenvie esta revista a sus amigos y familiares www.escritorespuertorriquenos.org
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ALBORADA Miguelo
Cuando estemos viejos y ya nadie nos quiera te seguire queriendo como la vez primera.
Cuando estemos viejos y el tiempo se nos pierda, te seguire queriendo temprano en mi quimera.
Cuando estemos viejos y el sol llegue a su ocaso te seguire queriendo y buscando paso a paso.
Cuando estemos viejos y no haya madrugada, seremos siempre eternos, seremos alborada.
Seremos infinito, y seremos melodia, y seremos lo que somos y fuimos cada dia.
Y veremos el silencio, que en un tiempo se oia, besando nuestro espacio quebrado en nuestra via.
Cuando estemos viejos veremos nuestro idilio como una vieja alfombra tendida como alfombra lejos de algun litigio.
Cuando estemos viejos y el sol llegue a su ocaso te seguire queriendo y buscando paso a paso.
Cuando estemos viejos y no haya madrugada... seremos siempre eternos, seremos alborada.
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Romantic Interlude Stewart, Julius |

El vaivén de sus olas Dwight Colon...
Las olas del mar de mis lágrimas vienen y van, mojando las tristes arenas de mi corazón están. Son muy cortantes los vaivenes de recuerdos, litigando entre mis signos vitales más cuerdos. Las ramas de mis palmas internas se estremecen por los huracanes de pesadillas que establecen. Solo quería ser una linda y bella playita espiritual en la que su amor que un día fué pudiera respirar.
Congeladas hogueras en mi orilla sentimental; esperma, óvulos y sangre coagulada por pecar. Las estrellas del cielo se esconden al verme, ¿Olvidaste tan pronto que juraste un día quererme? No te preocupes, sigue destruyendo mi planeta; besa cuerpos y extasea en tu enfermedad discreta. Huracán de viento amargo, lluvia de mentiras; laberinto de dolor, solo tu crueldad te admira.
Ya no queda nada de mi caribeña estampa playera, solo un holocausto de llantos en la mortal espera. ¿Como un amor se puede traicionar de esta manera?, dando paso a estas ganas de morir que desesperan. "¿Por qué a mí?": siempre me he preguntado solitario, si yo solo pensé en darle lo mejor de mí a diario. Pérdoname Dios mío por no querer vivir la vida pero el vaivén de sus olas no me deja otra salida... |





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