AGOSTO, 2003
Editorial

Saludos a todos:
Algunos dicen que la EPE se murió, otros dicen que fue un hermoso sueño...
No hay problema, lo único que les puedo decir en este momento es que debido a muchos cambios y sucesos en el mundo, estamos dormitando, mas no es el sueño de los muertos. El grupo de Escritores Puertorriqueños Somos como el germen de una semilla que esta ahí, nutriéndose y esperando el momento oportuno para salir, convertirse en un bello árbol y compartir su fruto.. 
Mientras tanto, amigo lector, disfrute de los cuentos, poesías de nuestros miembros  y de las hermosos fotos  del  gran fotógrafo puertorriqueño, Jorge Pagan. Espero que disfruten esta mini edición y por favor corran la voz.... .la EPE esta aun vivita y coleando.




Dennis Estrada
Editor y de Mayaguez 
.
GRATITUD
El POETA DEL PUENTE

Son tantas las cosas por las cuales
debo darte gracias y no encuentro
palabras para decirte con acierto
la inmenso gratitud que te profeso.

Y busco entre mis versos los caudales
de símiles e imágenes sublimes
para saciar mis ansias de decirte
palabras tan grandiosas y capaces
de alabar tu grandeza en los confines...

No encuentro palabras, mi Dios,
que sean tan gratas;
ya sólo quiero llamar tus querubines,
mensajeros de tu Voz y Tu Palabra
que en mi empeño y menester sean afines
y lleven mi plegaria hasta tu estancia
envuelta en un manojo de claveles;
una sola palabra que en tu Trono
sea como el fresco murmullo de las aguas...

Una sola palabra tan sólo decirte quiero:
Mi Dios y Padre Eterno... ¡Gracias!

Con mis ojos cerrados
Camila

Con mis ojos cerrados... logro tenerte cerca,
y sentir el calor de tu presencia.

Con mis ojos cerrados... puedo besarte,
y sentir tu lengua delineando mis labios.

Con mis ojos cerrados... puedo abrazarte,
y sentir como tu cuerpo me rodea toda.

Con mis ojos cerrados... vuelvo a estar contigo
entre sábanas locas y miles de espejos
testigos de nuestra pasión.

Con mis ojos cerrados... el viento acaricia mi pelo,
viajando abrazada a ti por caminos de frondosos árboles.

Con mis ojos cerrados... el mar acaricia nuestros pies
entre ruinas en playas desiertas.

Con mis ojos cerrados...puedo verme en los tuyos
mientras se le desborda una lágrima.

Con mis ojos cerrados...eres de nuevo mío,
y la vida continúa.

Ya no quiero abrir mis ojos...


ORDALÍA DE LA VIDA
FRANCISCO

Hoy he visto gemir a un pajarillo,
le vi llorar gotas amargas
de sueños truncos, lágrimas ácidas
sobre la tierra que ávida espera
por su existencia efímera... ingrata.

La vida llora, la vida es lágrima
que se desliza por las mejillas abofeteadas
del fiel doliente...

La vida es ácima
para los pobres de amor carentes
que buscan ávidos la paz soñada...

¿Quién podrá darnos una esperanza
sobre esta cruel y amarga ordalía
de desengaños y vanidades...?

La vida fluye así noche y día
avivando el llanto del pajarillo
que mira al cielo;
busca en las nubes algún consuelo
para los hombres...

Todo es sencillo... sólo una nube
pasa altanera e indiferente...
Tras ella el viento
arrastra lágrimas
llevando en ellas
toda esperanza...(R)


Despedida a una sirena
Dennis Estrada

Dicen que las sirenas no existen
que son leyendas vanas
pero en  la orilla de una playa
cuando sus penas lloraba
acostada sobre la arena
una hermosa sirena
solitaria se encontraba
en un día sin sol y tampoco sin luna.

A su regazo me acerqué
y presto sus lagrimas besé
le pregunté por que lloraba
y entre sollozos y salados besos
la sirena me contó sus secretos.

Acongojado,
la refugié entre mis brazos
sentí la suavidad de sus pechos.
Entre olas desnudas
y de tantos salados besos
acunados por el mar
lleno yo de tantos deseos viejos
pude entrar en su cuerpo
mientras el celoso mar
nuestros cuerpos  acariciaba
con muchas lenguas mojadas

Horas después
su cuerpo mojado
después del orgasmo
aun me embriagaba.

Recobrada mi compostura
así le dije a ella ;
por mi no te aflijas, hermosa sirena
Que tus secretos tengo bien guardados
mas  solo me pregunto
si por este momento de amor
ante Dios  he  pecado
y por amar a una sirena he errado...

SOBRE NUESTROS AUTORES

Annette G. Falcon pertenece a nuestro grupo, aunque muy poco participa ya que su tiempo es muy limitado debido a sus deberes y responsabilidades.  Ella me ha encomendado que les presente su breve reseña junto a un relato que escribió recientemente.   Al recibir su relato, comenzé a leerlo inmediatamente.  Según lo leía me causaba alborozo. Es un relato contagioso; me contagió con su alegría, con su entusiasmo, con el significado de sus palabras al decir, refiriéndose a las estrellitas.....

"Las tiraba con júbilo, como si estuviera celebrando un gran evento - como si despojara todos los males de mi vida. Hasta las dejé caer por mi cara y mi pelo. Se me metieron por la blusa y los zapatos - parecía una demente".

Este segmento me puso a pensar. La vida es muy corta y a veces puede ser muy triste. ¡No la celebramos lo suficiente! Hemos perdido el júbilo de vivir, de experimentar un día detrás de otro. Hemos perdido el sentido de la esperanza, esperanza en lo que traerá el mañana. Su relato me ha impulsado a sentirme así de jubilosa esta noche, queriendo tirar al aire miles, no, millones de estrellitas de todos colores y celebrar mi propia vida, mis experiencias, celebrar mis momentos de felicidad compartidos con los seres más queridos, dando de esa manera gracias a la vida por ser tan dadivosa conmigo. Gracias amiga, necesitaba un estímulo así.  El tuyo ha llegado en el momento preciso, cuando más lo necesitaba. Me siento despojada de la tristeza pues sé que mañana en la mañana, cuando abra mis ojos al nuevo día, comenzaré a ver miles de estrellitas por todos lados, pero las mías nadie las podrá ver, más que yo..... ¿Sabes por qué?.... Porque las regué dentro de mi corazón.   Estaré Solita con mis estrellas, pero seré una persona diferente.  Quizá, según pase el tiempo, encontraré alguna que otra estrellita perdida entre los recuerdos y estoy segura de que eso dibujará una amplia sonrisa en mis labios, trayendo gozo a mi corazón nuevamente.  Gracias, Annette, me honras con tu amistad....  Eres tremendo ser humano, fiel puertorriqueña y gran escritora; más que amiga, una hermana.  Te auguro muchos más éxitos en el futuro.  

Tere
 
Biografía

Annette G. Falcón nació en el 1962 y es oriunda de Mayagüez, Puerto Rico. Comenzó sus estudios en La Universidad Interamericana de Puerto Rico. En el 1990 se mudó a California, donde se graduó de The National Hispanic University, en San José. Ha sido educadora por doce años y su más reciente libro, "Lahj Míahj" saldrá dentro de dos meses.

Al momento, la autora vive con sus tres hijos en San José, California. Cursa estudios graduados mientras enseña y escribe. Planea mudarse de nuevo a su amado Puerto Rico cuando se jubile.

"Solita con las estrellas"
Annette G. Falcon


Hay un cuento de Magali García Ramis que siempre me ha encantado.  Se lo había leído a mis amistades y les había gustado mucho pero, nunca lo había discutido en mi salón con mis estudiantes.  "Solita con las estrellas" me inspiraba a crear un "lesson plan" único, donde los estudiantes experimentaran una esencia del escrito y tuvieran un recuerdo bonito de un cuento agridulce de amor. 

El cuento es sobre una mujer joven que deja ir a un amor que la amaba.  La desilusión del hombre es tal que, luego del divorcio, le deja millares de estrellitas derramadas por toda la casa a su esposa para que NUNCA se olvidara de él.  Cuando Ella regresa del trabajo y ve todas aquellas estrellitas por doquier, por poco le da un ataque; estaban metidas hasta en su ropa interior en el cajón; ni el closetcito de la marquesina se había salvado.

Luego de un intenso drama amoroso y de un corazón desilusionado (más el de Él que el de Ella) nos encontramos simpatizando con Él.  Pero no es hasta que Ella envejece que comenzamos a ver la situación desde otra perspectiva, simpatizando así con la protagonista.  Estaba segura de que un cuento así les gustaría a mis estudiantes, así como les había gustado anteriormente a mis colegas.

Así que, convencida de esto, comenzé a escribir mi plan de enseñanza.  Ya el distrito me había aprobado la asignación para comprar los libros y me sobraría un poquito extra para otros materiales de enseñanza.  Los ordené y me fui a comprar miles de estrellitas.  Los empleados del Teachers School Supplies me miraban extrañados pero, no me preguntaban nada.  Esto fue así con todos, excepto con uno de los clientes, un maestro de ciencias.  Requete estaba seguro de que yo iba a  hacer "tremendo experimento científico".  Se sorprendió al saber que era para discutir un cuento en la clase de literatura.  "Are you sure you're going to need that many?"  me preguntaba incrédulo.

La tienda tenía muchas estrellitas de diferentes tamaños.  Algunas eran grandes, otras medianas y otras pequeñas; rojas, verdes, azules, doradas, plateadas, rosadas, moradas, anaranjadas, negras, blancas, grises y  multicolores.  Cada cajita contenía cien estrellas y las diez docenas de cajitas que ordené casi tomaban el espacio completo del mostrador; hasta me ayudaron a meterlas al carro.  Y por un loco segundo me pregunté si así de abrumado se sintió el protagonista al comprar todas las suyas.

El día tan esperado por mí llegó, tal y como me lo había imaginado y escrito. Solita me paré en el medio de mi salón y, como una loca, empezé a tirar las estrellitas por todos lados.  Creaba una lluvia de estrellas a todo mi alrededor.  Las tiraba con júbilo, como si estuviera celebrando un gran evento - como si despojara todos los males de mi vida.  Hasta las dejé caer por mi cara y mi pelo.  Se me metieron por la blusa y los zapatos - parecía una demente.

Las estrellitas cubrían  todos los pupitres y sus asientos, mi escritorio y mi silla, el armario, los libreros y el piso.  Se metieron en los diccionarios, en los libros de textos, en los libros de cuentos, sobre el proyector, la televisión y la computadora.  Pegué muchas de ellas en las paredes con masking tape y me trepé en una escalera para colgar varias del techo.  Había estrellas por todas partes.

Cuando miré el panorama de mi salón desde la escalera, me di cuenta de que ya había regado demasiadas.   Aquello parecía un mar de estrellas de todos los colores y todos los tamaños; casi cubrían toda mi alfombra.  Sabía que no podía regar más y sin embargo, ¡tantas que me quedaban todavía sin usar!

Quería estar segura de que, como en el cuento, una vez que se recogieran todas las estrellitas, siempre aparecería alguna en el lugar menos imaginado: ya fuera en el fondo de sus mochilas algún día, ya fuera al sacar una vieja libreta para hacer apuntes misceláneos.  En algún lugar se filtraría alguna de ellas, en algún momento de sus vidas, para recordarle el cuento aquél, aquella vez.

Y al tocar el timbre empezaron a llegar mis estudiantes y al entrar por la puerta, les caía una lluvia de estrellitas.  Descendían por todos lados, del mismo modo que le cae el arroz a los novios el día de sus bodas.  La reacción de mis estudiantes fue una de alegría y gozo.  Les caía en las mochilas, en las cabezas, en sus libros y dentro de su ropa.  Ellos las agarraban por puñados y las tiraban alegremente hacia arriba, como si ellos también se despojaran de los males de sus vidas.

Fue algo digno de verse, estudiantes adultos de la high que parecían chamaquitos de la escuela superior regular.  Las mujeres se reían, los hombres lo hacían a carcajadas.  Algunas de las estudiantes más jóvenes se ponían estrellitas en los párpados, haciendo una algarabía propia de niñas pre-pubescentes.  Hasta hubo quienes me tiraron algunas a mí.  Lo que había allí era fiesta.

Llegó el momento de leer y todos (todos) mis alumnos se veían felices.  Estaban atentos, llenos de vigor y anticipación.  Cuando llegamos a la parte del cuento donde Ella encuentra las millares de estrellitas regadas por todas las partes de su casa - hasta dentro de sus gavetas y en la grama de su casa -  mis estudiantes empezaron a agarrar puñados de estrellas, riéndose a carcajadas y tirándolas por todas partes.  Se formó un diluvio tal de estrellas que hasta yo no paraba de reirme.  Pero, pronto tuve que poner orden, no fuera a llegar el director y me mandara a mi casa por loca.

La clase terminó y muchos de los caballeros y algunas damas empezaron a decir cosas como:

--Muy corto el tiempo cuando se goza, Maestra.
--Me quiero llevar estrellitas, ¿puedo?
--¿Nos podemos quedar más tiempo?
--No me quiero ir a mi casa, Miss Falcóóóón.

Dios mío, y ¿cómo iba a limpiar todo ese revolú de estrellas?  Por suerte, varios estudiantes se quedaron a ayudarme.  Nunca había gozado tanto limpiando.  Lo que teníamos era un relajo . . . sacando estrellas de todas partes y metiéndolas en bolsas plásticas para usarlas el semestre entrante.  Pero, mientras más  recojíamos, más encontrábamos (igual que en el cuento) al punto que parecía que nunca terminaríamos.  Nos pasamos casi una hora completa recogiendo, riéndonos, usando la aspiradora y soltando carcajadas; ¡qué mucho gozamos!

Esa tarde llegué contentísima a la casa.  En mi mente veía las imágenes felices en los semblantes de mis estudiantes y me sentía satisfecha, me sentía feliz.  Habían captado el cuento. Vivieron la esencia y la experiencia del texto y yo había logrado mi propósito como maestra; cómo me hubiera gustado que García Ramis hubiera estado allí para poder ver el triunfo de su cuento con mis estudiantes. 

Luego de cenar, dialogar con mis hijos y descansar un poco, era tiempo de trabajar.  Tenía que escribir mis planes de enseñanza, corregir papeles y leer textos para el próximo día.  Agarré mi attaché, lo puse sobre mi escritorio y lo abrí.  Saqué mi libreta de planes y, de ella, cayeron dos estrellas en la mesa.  Las tomé y una sonrisa escapó de mi semblante.  Por un instante, me percaté de que, tal como en el cuento, yo también estaba Solita con las estrellas.

Annette G. Falcón
© Copyright 2003


CARTA A AQUELLA NIÑA QUE FUE, DE QUIEN ES HOY, UNA MUJER
TERE MATTHEWS

Querida niña, dueña de tus sueños

Desde mi alma de mujer te escribo, rememorando tiempos lejanos. Mi querida niña inocente, dueña de tus sueños, aquella que sólo existe en el pasado pero que de vez en cuando retorna a mí a través de los recuerdos.  Sí, recuerdos  que al pasar del tiempo me han permitido proseguir el camino de la vida.   En ti puedo confiar.  Quisiera hablarte de tantas cosas, mas dudo mucho que puedas comprenderme, pues lo que siento son necesidades presentes, esas necesidades que tú no conociste entonces. No pretendo que me comprendas, tampoco te reprocho nada.

Creo que no me reconocerías hoy. Sí, soy tú, aquella niñita de ayer, convertida hoy en  mujer, mujer que perdió su inocencia hace ya mucho tiempo.  Esa mujer ha adquirido su experiencia a través de los años y las decepciones. Soy tú misma, pero más sofisticada, más experimentada, más sufrida. Ya no vivo de aquellos sueños infantiles pues sería imposible sobrevivir en el mundo de hoy, ese mundo que no conociste. Aún sueño, querida mía, pero mis sueños son ahora más complejos; creo que no los entenderías. ¡Cómo quisiera volver a ser tú!..., volver a ese pasado tan lleno de sueños tiernos, sueños que bajo la tutela de nuestro padre parecían infinitos. Sí, nuestro padre, ¡qué bien lo recuerdo!; aquel noble señor que nos dió tanto cariño, que puso tanto de su parte para que fuéramos felices.  No puedo olvidar cuando la noche de mi boda me despidió en el aeropuerto, depositando en mi mejilla un beso noble y cariñoso.  Pude notar sus ojos humedecidos por las lágrimas.   Hoy reconozco que aquellas lágrimas fueron de tristeza al verme partir hacia mis propios horizontes, conociendo él muy bien que la vida me esperaba con los brazos abiertos, pero que también me esperaba para entregarme una dosis de dolor y amargura.  Ya en aquel entonces él conocía de la vida.  Yo era aún una niña inocente. 

Aquella niña de entonces soñaba con el amor; aún sueña, pero los sueños de hoy son despojos de lo que un día fue. La mujer de hoy se abraza a la vida desesperadamente, con la esperanza de no perder lo que le queda de ella. Esta mujer de hoy quiere vivir intensamente, quiere sentir, pero siente miedo, un miedo aterrador de perder lo que más ansía..., el amor mismo; miedo de perderlo todo para siempre.  Hoy esa mujer es la versión vacía de lo que fuiste tú, pues le hace falta el espíritu para continuar la vida que no logra retener. Esta mujer de hoy necesita realizarse, aunque creo que se le está haciendo algo tarde.

Recuerdo cuando vivías disfrutando tu presente, sin pensar en el mañana, sin temores ni preocupaciones. No creas, aún guardo gratos recuerdos de aquellos tiempos idos. Sí, mi niña querida, he vivido mucho y dentro de ese constante vivir también ha existido la constante búsqueda, la búsqueda del amor que me estimule a continuar viviendo.  La vida que conociste fue bonita, hubiera sido bueno quedarse en ese tiempo, disfrutar por siempre las ilusiones, los sueños, la despreocupación. Cuando miro hacia atrás, revivo con deleite aquellos momentos tan especiales. Hoy vivo mis momentos con gratitud, la que siento por aún estar viva a pesar de los embates de la vida. ¿Sabes, querida niña?  La vida no es lo que yo pensaba, lo que yo siempre soñé.  Hoy desearía ser dueña de tus sueños, tu belleza y tu pureza. Hoy continúo mis pasos por el camino viejo y solitario de la vida, pero camino vacía, con unas ganas inmensas de vivir, pero también con unas ganas inmensas de llorar.  Con tristeza te digo que algunos de tus sueños no se lograron y eso envejeció mi corazón prematuramente.  ¿Sabes una cosa?  Eras muy especial, coqueta, siempre brindando a todos tu mejor sonrisa. A todos complacías con tu indiferente inocencia. Tú eras pura, yo estoy adulterada. Eras desprendida, quizá hoy soy un poco egoísta. Sin embargo, me queda algo de ti..., tu mirada profunda, soñadora, enamorada de la vida, aunque esa mirada esté hoy algo marchita por el paso de los años.

Hoy escribo poesía...  Sí, ya sé que siempre te gustó la poesía y soñaste muchas veces con ser aquella poetisa famosa o alguna cantante reconocida por todos.  Me gusta mucho la música, como a ti.  He cantado en ocasiones; a veces pienso cuán lejos hubiera llegado si hubiera cultivado ese arte. Si me pongo a pensar, creo que he logrado algunos de tus otros sueños. No he perdido el alma de soñadora.  Tengo que confesarte que la mujer de hoy vive enamorada, sí,  pero no es feliz.  La vida misma le niega esa felicidad que tanto añora.  Quizá me enamoré del hombre equivocado. Aún así, continúo soñando. Los sueños nos mantienen vivos, sin ellos no podemos vivir, ni tenemos nada por qué luchar; sin sueños, simplemente, se acaba la vida.  "Los sueños son la vida del poeta".

Cuando te miro desde aquí, puedo observar que fuiste feliz, aún llevando aquella vida tan sencilla.  Siempre fuiste madura, querida mía, aunque tus años eran tan pocos. Usabas mucho tu sentido común, pero no dejabas de soñar. Veías el amor en todos lados. Nunca te quejaste.  Entonces..., ¿qué derecho tengo yo de quejarme ahora? No es justo que te incomode con mis temores, mis preocupaciones y mis pesares.  ¿Podrías tú decirme, dulce imagen del pasado, cuándo terminará mi sufrimiento? Recuerdo que siempre tenías una respuesta para todo. ¿Qué puedo hacer hoy? Me siento perdida, perdida en este desierto de la vida, sola, caminando sin rumbo...... ¿Cuál es mi problema? ¡Cómo quisiera cambiar mi vida por la tuya, amada niña!  Quiero ser feliz, tan feliz como lo fuiste tú entonces.... ¿Qué debo hacer?  No sé si es mejor ser tú o,  ser yo. ¡Dímelo!  Muéstrame el camino...

Un abrazo, de mi alma a la tuya....

La mujer de hoy...

Mis Amores
César A. Quiñones Santos

Fue mi "novia" querida
Amor de mis amores.
Fue mi chiquita chula,
luz de mis ilusiones
Es que la tanto la quise,
Tanto que le daría
Lo mejor de mis sueños,
Lo mejor de mi vida.
La tomé entre mis brazos,
Acojiné sus caídas
La curé y con mil besos
Alivié sus heridas.
Comió ella de mi mano
Se durmió en mis rodillas.
La llevé de la mano
Por todas la esquinas.
Mi esposa sintió celos
De como la quería.
Su padre resintió
Mi muchas regalías.
Su mamá protectora
Me miraba con ira,
No comprendía nadie
Cuanto yo la quería.
Me alelaba mirándola.
Alma del alma mía.
Y soñaba despierto o dormido
Con ella,  noche y día.
Decía ser mi novia
Y yo se lo creía,
Y la besaba presto
Por cualquier tontería.
A veces me enojaba
Con sus mil picardías,
Pero con sus sonrisas,
Un beso cualquier día,
Pronto me contentaba,
Riendo en mis rodillas.
Se las sabía todas,
Todas se las sabía.
¡Es que era tan chulita
Aquella nieta mía!
Versos que escribo para la nieta aquella ,
de la hija aquella
Que tanto soñé ,
Y que nunca llegué a tener.


Lo que aprendí de ti
Aballarde

Te di otros besos nuevos...
besos amargos
besos con mentiras
que te hicieron tanto daño
y que con el  paso de los días
satisfacieron mi crueldad,
carcomiendo tu piel  
y hasta pedazos de tu alma.


En todo fuiste mi maestro
y yo aprendí a ser mala por ti.
Y ahora  inocentemente preguntas
como puedo ser así
si todo lo que aprendí
en el arte de amar y del amor
del dolor del odio y rencor
lo aprendí de ti.


Fui inocente en tus brazos
mi virginidad perdí bajo tu cuerpo
mataste todos mis anhelos
y es por eso, mas no agradezco
que mi maldad te la deba a ti.

Tus caricias duelen
y tus palabras hieren
mas nunca aprendí
a remendar mis heridas,
llenas de tantas mentiras
y de tantos azotes a mi corazón.
Y si aun no entiendes
porque puedo ser así
recuerda mis palabras,
sabes que eso lo aprendí de ti

Te maldigo, ¡maldito  hombre!
por llevarte mis sueños
y hasta mis niñas ilusiones
y espero que en el infierno nunca olvides
que yo aprendí a sufrir
en el momento en que te conocí.


Soneto

Amor de mis amores, no soy fuerte,
en vano espero tu palabra escrita
me siento como flor que se marchita
el no saber de ti es como perderte.

Será que aquel lucero yace inerte
ya no alumbra, ya no me necesita
tu corazón de amor ya no palpita
perdió su vida, ya su amor no vierte.

Mi amor está dormido, muy profundo
Espera renacer con alegría
Mas será un renacer en otro mundo.

No comprendo, si vivo de ilusiones
Por qué siento esta amarga soledad
Mi corazón no entiende de razones.

Tere Matthews

A ti mujer puertorriqueña
Dennis Estrada

A ti mujer puertorriqueña
Te dedico estas  cortas líneas
Pues a la muerte no quiero llegar
sin tenerte que contar
lo que contigo he vivido

Mujer puertorriqueña
te doy las gracias por tanto
por ese cuerpo tan venerable
y tu amor siempre tan santo.

En mis primeras cuitas de amor
y en mis sueños de amar
allí siempre estuviste
y aunque también hubo otras mujeres
mi primer amor tu fuiste

Porque en tus labios aprendí a besar
entre tus brazos aprendí a amar
y de tu vientre bendito nacieron mis hijos
mujer puertorriqueña
¡Te doy gracias por tanto!
Parece que fue ayer...
Miguelo

Nostalgia de un pasado que tal vez no vuelva a ser. Catorce an~os hace que deje mi terruno amado. Y empece a viajar sin compas ni vitacora, solo con una memoria que a veces me falla. Gane, perdi; perdi, pero al final gane. Y estos ultimos cuatro anios me considero haber llenado mi corazon de tanta paz. Y me he dado cuenta lo insignificante que soy y lo poco que doy, y en cambio recibo tanto, en cada momento, en cada instante.
Shalom, Shalom...

SIGUEME CON TU CRUZ
FRANCISCO
Sígueme con tu cruz
por entre espinas y abrojos
y así podrás ver la luz
de los rayos más hermosos...

Sígueme con tu cruz
ignorando la fatiga
y alcanzarás la virtud
que nunca... jamás termina.

Echala sobre tus hombros
y sígueme hasta el calvario;
llora cuando veas que lloro
y por Mí serás amado...

Más, pon Mi Cuerpo en esa cruz
aunque se te haga pesado
y encontrarás la virtud
que gozan todos los santos.

Pero... ¿Dices que no sabes
cómo llevarme en tu cruz?
- Eres mi hermano... y mi hijo
y así quiero contestarte...

Comparte de lo que tienes;
reza y ama con dulzura
y lleva sobre tus sienes
la mesura y la cordura...

Dale alegría al que no tiene
motivos de sonreir,
perdona a aquel que te ofende,
no hagas a nadie sufrir.

Respeta los mandamientos;
ayúdame con Mi Cruz;
da de beber al sediento
y al distraído virtud...

Lucha para que este mundo
sea lo que quiere Mi Padre;
enseña a amar al que no ame,
sé de provecho fecundo;
así subirás conmigo
del Calvario al Paraíso
y yo te llamaré hermano...
Mi Padre te dirá... ¡hijo!(R)
El sodado y el Angel
          Dennis Estrada

   Una vez, había un hombre muy solitario y orgulloso.  No siempre fue asi.  Era un soldado y muchas veces, durante lo mas crudo de la batalla, oía como las balas silbaban a su alrededor, las bombas caian cerca, pero milagrosamente siempre salía ileso...
   Era huerfano.  Antes de ir a la guerra, su abuela que lo crió, le había regalado una pequeña medalla de San Miguel Arcángel, la que el llevaba sobre su pecho y le dijo que mientras la tuviera puesta, esta le recordaria que nunca estaría solo, que su Angel guardián jamás lo abandonaría y lo protegería.  Su abuela le contaba historias sobre los angeles, su importancia, su belleza y de como estos seres de luz son mensajeros de Dios.  El la escuchaba, pero como jamás había visto uno, no le creyó y hasta olvidó que tenía puesta la medalla, pues tan menuda era esta...
   Estuvo en la batalla por la conquista de Pork Chop Hill, una de las carnicerías mas horribles que ocurrieron en la guerra de Corea y sobrevivió.  Todos sus compañeros murieron.  Continuó en el ejercito: infantero, sargento, paracaidista...Entonces llego Viet Nam... fue de los primeros que llegaron.  Durante la Ofensiva Tet, el lugar que se encontraba, fue bombardeado y reducido a escombros.  Todos sus amigos murieron.  El fue el unico sobreviviente y volvió a quedar solo, maldiciendo la soledad que nunca lo abandonaba.
   Un dia, recibió una carta de la Cruz Roja, donde le notificaban que su abuela, la mujer que lo crió, estaba agonizando.  Regresó de pase a Puerto Rico y llegó al hospital.  Allí estaba ella, la escuálida viejecita del cabello de plata; pequeña, macilenta pero hermosa en su lecho mortecino.  El brillo casi se habia extinguido de sus ojos...casi porque cuando volvió a ver a su hijo, su nieto...sus ojos volvieron a brillar.  Esos ojos verdes apagados volvieron a fulgurar como esmeraldas recien cortadas.  El hombre humildemente fue a abrazarla, tan fuertemente, que casi le hizo daño...
- Vine tan pronto lo supe madre, no sabia que estabas tan enferma...
- Lo se... - musito ella casi inaudiblemente.  Entonces, con una melancólica mirada le preguntó:
- ¿Por que no habias venido antes a verme?
- Madre, sabes que siempre fuí un solitario.  Convertí al ejercito en mi hogar para aliviar mi soledad...y me olvide de lo demás.  Ahora me doy cuenta de todo lo que he perdido en la vida y lo unico que me queda, eres tu...ahora estas muriendo frente a mí, frente a mis ojos, es tarde y siento el dolor de no poder hacer nada...!volvere a estar solo!
   Dicho esto, el hombre cayó de rodillas junto al lecho y abrazando fuertemente a la dulce anciana, comenzó a llorar amargamente como jamás había llorado en su vida.  En eso la anciana, con el ultimo soplo de vida que le quedaba, alargó una delgada mano y dulcemente le acariciaba el pelo mientras que con la otra sacó la pequeña medalla que colgaba del cuello del soldado y le recriminó dulcemente:
- ¿No te dije acaso años atrás, que mientras tuvieras esta pequeña medalla contigo, no olvidaras que nada te pasaría y que jamás estarías solo...?
   El, que no podía hablar ahogado en su propio llanto, nada respondia, aun no le creía.  Sonriendo, la viejecita le dice: 
- Mira a tu lado...
   El hombre, extrangulado por el dolor, levanta la cabeza, mira y alli, arrodillado junto a el, se encuentra su Angel guardián, que nunca le abandonó, llorando con el....

Poeta...

Poeta, aquel que siente su tristeza,
el que mira desde lejos
atravesando los muros del misterio.
Poeta, aquel que busca la belleza
y el sosiego en las palabras que describen.

Aquel que intenta emocionarse
siempre buscando incansable su camino.
El que ama su momento
mientras odia al mismo tiempo su destino.

Poeta, aquel que sabe de dolores,
dolor propio y ajeno, es el que alienta.
Aquel que busca nuevos horizontes,
hallando los caminos del olvido.

Poeta, aquel que mira su desdicha
y se sorprende de cualquier evento.
Aquel que vive sus pasiones
muriendo a cada instante de ilusiones.

Poeta, el que renueva su esperanza
y que cambia de aposento porque ama.
Aquel que cree en el destino...
el que sueña al buscar el dulce alivio.

Poeta que se rinde ante la vida
para luego comenzar un mundo nuevo.
¡Ay!..., aquel que ríe ante la luna
al llorar sus amarguras escondido.

El que sufre pues no tiene al ser amado
y quien vive locamente enamorado
del ser que le ha brindado su ternura
en su mundo de locura..., enajenado.

Tere Matthews


Espero que hayan disfrutado de esta edición de nuestra revista de los Escritores Puertorriqueños en el Extranjero, escritura puertorriqueña contemporánea. Si lo disfrutaste, déjame saber tu opinión y por favor re envíaselo a otras personas.
Dios nos bendiga a nosotros y a nuestra Isla Santa